Lo importante del neuroentrenamiento no es tanto los conocimientos que puedas llegar a adquirir, sino como vamos a empezar a transformar tu cerebro para que de una forma efectiva empiece a generar aquellas capacidades que necesitamos

Muchas cosas son tan antiguas como el hombre mismo, lo que pasa es que parece como si las olvidáramos y en realidad no hay nada nuevo inventado bajo el sol.

Los conocimientos ancestrales tienen mucha validez, lo único que la neurociencia ha hecho en realidad, es que muchas de esas técnicas han revalidado no tan solo su credibilidad sino su efectividad.

A veces me han tildado de decir lo de siempre, lo que ya se sabe, pero si lo sabías, si eso es bueno ¿por qué no lo estás haciendo ya?, lo que funciona siempre es lo mismo, lo que pasa es que muchas veces generación a generación, tenemos que volver a recuperar los conocimientos de nuestros predecesores, pero con un matiz, que hoy en día la neurociencia sí que ha contrastado la efectividad de muchas de esas metodologías.

Por eso que nuestro primero y fundamental paso va a consistir en cómo vamos a conseguir ir alterando poco a poco la estructura de nuestro cerebro, como vamos a ir cincelando con un escoplo y con un martillo un cerebro lo suficientemente fuerte, lo suficientemente amueblado, de una forma correcta para poder conseguir nuestros objetivos.

La parte más importante va a ser precisamente la de ese cambio al que te tienes que someter. Vamos a dar 8 pautas que son las que van a cimentar, las que van a fortalecer tu cerebro.

La primera: La meditación.

Los beneficios de la meditación no los vas a percibir de una forma inmediata, son beneficios a medio y largo plazo, pero son beneficios que son fundamentales para mejorar la estructura de tu cerebro ya que están relacionados con la capacidad de atención, incluso tiene cualidades emergentes sobre la gestión del estrés, que es uno de los principales problemas con que nos vemos atenazados en nuestro vivir cada día.

La meditación de aprender a fijar la atención es la que va a evitar esa dispersión constante, ese parloteo constante que tienes contigo mismo que tienes que aprender a acallar, a tranquilizar, para que cuando estés realizando una tarea estés absoluta y totalmente enfocado en esa tarea y estés realizando eso y no estés pensando en cualquier otra cosa.

La meditación, yo personalmente, si recordáis que a todos nuestros invitados en La Máquina de Vender, siempre le preguntamos por una buena práctica para empezar el día, yo en concreto lo que os recomendaría sería meditar a primera hora de la mañana, unos 10 o 15 minutos, no necesitas más, busca un lugar tranquilo, silencioso en tu casa, procura en un principio evitar cualquier tipo de distracción, de ruidos, incluso te puedes buscar un lugar oscuro, es decir donde puedas concentrarte.

Te vas a descargar en tu teléfono una aplicación que se llama Candle, que es una vela, eso nos va a servir para que aprendamos a fijar la atención en una cosa muy concreta.

En un principio lo único que vas a tener que hacer durante las 2 primeras semanas es sentarte, no hace falta que te sientes en la posición del loto ni con las piernas cruzadas, busca una silla que sea cómoda y que tenga la espalda totalmente recta, que estés erguido pero cómodo y que tengas la sensación de que poco a poco puedes ir abandonando tu cuerpo, que vas perdiendo la percepción de tu cuerpo poco a poco a medida que te vas introduciendo en la meditación.

Lo único que vas a tener que hacer es intentar mirar fijamente esa vela y no pensar en nada más que la vela y mientras lo vas haciendo vas combinando la vista de esa vela con la respiración.

La forma de respirar es sencilla, lo único que tienes que hacer sin ningún tipo de esfuerzo muscular, lo que tienes que hacer es ir inspirando por la nariz, pero no vayas acumulando el aire mentalmente inflando tus pulmones, infla tu diafragma.

El diafragma es una zona musculo-tendinosa que tiene una forma aproximada como el de un paracaídas, que se encuentra debajo de los pulmones y recubre gran parte del estómago y el esófago.

Pues tú infla tu estómago, infla tu músculo diafragma y ve acumulando ahí el aire y luego ve soltándolo poco a poco, tienes que ir combinando la respiración y realizarla lentamente, de una forma pausada, sin prisas.

Tu objetivo para los primeros días simplemente mira esa vela y hazlo durante una semana, a partir de ahí, en la misma habitación con la misma postura intenta ya reproducir esa imagen de la vela que has fijado en tu mente.

Te va a costar un esfuerzo al principio, la meditación el problema que tiene es que vas a estar pensando en la vela y en que vas a desayunar, las llamadas que tienes que contestar, los correos electrónicos, o sea, tienes antes de dar un paso más hacia adelante aprender a concentrarte solamente en esa vela.

En el momento que ya lo hayas conseguido podrás ya simplemente imaginarla y luego a lo que vamos a pasar es a un tercer nivel, a partir de la 3ª o 4ª semana, en la que ya puedes concentrarte solamente en tu respiración.

No se trata de que te hagas un gran profesional de la meditación, lo único que vamos a buscar es reforzar tu atención y con estos ejercicios básicos va a ser más que suficiente, pero si los haces constantemente, porque aquí lo que se premia es la constancia, que los hagas todos los días, no hoy lo hago 30 minutos porque ayer no hice mis 15 minutos, tienes que buscar siempre ese momento diario.

A partir de ahí cuando ya hayas conseguido fijar esa imagen de la vela en tu mente, nos vamos a concentrar solamente en la respiración.

Es una forma muy sencilla de meditar, lo que vas a hacer es que mientras estás inspirando el aire por tu nariz estás viendo como ese aire, ponle color a ese aire, elígelo, un color que sea beneficioso, un color azul claro, un color verde.

Piensa que estás inspirando por tus dos fosas nasales a la vez un aire limpio, una energía limpia y mientras lo vas soltando también por la nariz, lo que vas soltando ya es un aire color calabaza, de color marrón, un color que tu cerebro asocie a una energía negativa y vas soltando todo ese aire lentamente visualizándolo con ese color.

En ese momento podrías utilizar un pequeño mantra, es decir, ayuda mucho a gestionar y a soltar mucha ansiedad si en el momento en que vas soltando ese aire, vas repitiendo la sílaba O de una forma grave y a la vez que vas soltando la respiración.

Esto debes hacerlo cada día de 10 a 15 minutos, imprescindible para incrementar determinadas facultades de tu cerebro.

Recuerda, la aplicación que te tienes que descargar se llama Candle, si quieres hay distintas versiones sobre el tema y alguna divertida, hay una que me gusta mucho y es la perfecta reproducción del encendido y el apagado de un zippo y se llama Lighter, cualquiera te va a servir.

La segunda: El ejercicio físico.

El ejercicio físico es una de las pautas fundamentales, no creo que vayamos a descubrir nada nuevo, pero no se trata de que ahora te matricules en un gimnasio y vayas 4 horas al día para ponerte en forma.

El ejercicio hecho de una forma inadecuada puede ser incluso hasta contraproducente, lo que necesita tu cerebro es ejercicio aeróbico, un ejercicio ligeramente aeróbico, es más no te recomiendo que te compres unas zapatillas y salgas a correr, no es necesario, lo único que tienes que hacer es marcarte un objetivo que lo puedas hacer incluso en el tiempo de tu trabajo.

Puedes estar en la oficina y que en vez de estar sentado en tu despacho delante de tu ordenador, puedes estar hablando por teléfono mientras vas caminando por ella, te tienes que poner un objetivo diario de cumplir por lo menos 9.000 pasos, pero hechos de una forma activa, es decir, un paso que sea rápido y firme, de forma que lo puedas registrar en las distintas aplicaciones que hay para móvil.

De hecho si tiene IPhone, sabes perfectamente que ya tienes una aplicación incorporada en software de iOS que cuenta tus pasos y puedes contabilizar los pasos que has hecho durante todo el día y la distancia que has recorrido.

Para los usuarios de Android tenéis la aplicación de Mytracks, que es la aplicación que tiene Google para hacer deporte y es muy útil al igual que otras, ya que puede registrar tu recorrido, velocidad, distancia, la elevación del terreno, ya que utiliza la tecnología de geolocalización de Google y aparte un montón de características más de tu recorrido, te servirá tanto si corres como si vas en bicicleta. Tienes que pensar que lo único que necesita tu cerebro es que andes.

La tercera: Dormir 8 horas.

Dormir bien es imprescindible. Precisamente durante las etapas del sueño es cuando se realizan los procesos de regeneración celular, con lo cual un cerebro que no descansa, un cerebro que no duerme, es un cerebro que no está regenerando sus estructuras neuronales, no está rehaciendo su tejido neuronal.

Es imprescindible dormir y yo para obligarme, parece mentira pero utilizo algo tan simple como la aplicación que tiene incorporada el nuevo reloj de Apple, para observar mis 8 horas de sueño, me he obligado a que justo a la hora que tengo calculada para dormir esa franja de tiempo, me avise mi terminal para que me vaya a dormir.Algo tan simple como eso, te aseguro que si te obligas y lo incluyes como una rutina más dentro de tu vida, al final te acabas obligando y te vas a dormir, y como el día ha sido muy largo y muy activo no te quepa la menor duda de que te vas a quedar dormido enseguida, esfuérzate en esta parte tan importante, acabarás de ver la película mañana, duerme tus 8 horas diarias.

La cuarta: Viaja.

Viajar, estar junto a tus seres queridos y ser feliz es posiblemente la mejor técnica que existe para que tu cerebro se regenere correctamente, es muy importante cambiar tus rutinas, viajar. Uno de los mayores esfuerzos que realiza tu cerebro es el de mapear de nuevo un espacio que no reconoce, es decir, viajar, conocer nuevos paisajes, los fines de semana, tener nuevas experiencias, eso es el mejor aceite que le puedes dar a tu cerebro.

También puedes utilizar pequeños trucos diarios como el de alterar la ruta por la que siempre te diriges a tu trabajo, si coges el autobús cambia la parada y haz el recorrido por otra calle, simplemente ese ejercicio que estás haciendo de ir mirando, de ir reconociendo un nuevo escaparate, un nuevo edificio, una nueva vista, el trabajo neuronal que está haciendo tu cerebro es irreemplazable, es valiosísimo.

La quinta: Aprende algo nuevo.

Es imprescindible que cada día tu cerebro aprenda cosas nuevas, la mayoría de la gente se acuesta todos los días sin tener un nuevo conocimiento. Antes de conciliar el sueño tienes que recordar que has aprendido en el día y sino aún te queda una pequeña parte del día para hacerlo.

Precisamente incorporar cuantos más conocimientos, es lo que te sirve para que se vayan alterando y reforzando los caminos neuronales de tu cerebro. El aprendizaje por sí se establece cuando dos neuronas intercambian un neurotransmisor.

Eso llevado a más es precisamente donde se están generando nuevas estructuras cerebrales, porque cada aprendizaje nuevo lo que construye es una nueva parte de tu cerebro que antes no existía.

La sexta: Las drogas.

El tema drogas está claro, mata el cerebro, el alcohol mata tu cerebro, las drogas matan tu cerebro, no digo que no bebas, pero de una forma eventual, un fin de semana, una celebración, pero acostúmbrate durante la semana a no ingerir alcohol, evidentemente si fumas, déjalo ya, déjalo inmediatamente, no tiene ningún sentido que estemos haciendo todos estos ejercicios neuronales para prepararte para tu transformación y que por otro lado tengas abierta la ventana y se te vaya yendo todo tu esfuerzo por ahí.

 La séptima: La procrastinación y productividad

Pro, adelante, y crastinus, referente al futuro, postergación o posposición en la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. Uno de los ejercicios fundamentales es el empezar a gestionar tu procrastinación. El término procrastinar hace referencia a la capacidad que tenemos todos para dejar siempre una tarea a medias, pero el efecto de la procrastinación no es simplemente el que vayas acumulando una serie de tareas sin terminar, es la cantidad de recursos que consume tu cerebro simplemente porque está enfocado en todas esas tareas que tienes pendientes. Nos resulta muy difícil empezar una tarea cuanto tenemos la intención de hacerlo, debido a que en tu cerebro los caminos neuronales de la intención y la acción están situados en zonas diferentes del cerebro, y tienes que forzarlos desde tu consciente.

La procrastinación basa sus efectos perniciosos en un curioso efecto llamado Zeigárnik. El efecto Zeigárnik fue enunciado por Bliuma Vúlfovna Zeigárnik.

Bliuma fue una psicóloga y psiquíatra soviética que descubrió dicho efecto y estableció la psicopatología experimental como una disciplina separada.

El efecto Zeigárnik define la tendencia a recordar las tareas inacabadas o interrumpidas con mayor facilidad que las que ya han sido completadas, por eso nos pesan tanto las tareas que vamos dejando a medias.

El origen de su teoría, de su descubrimiento, fue muy curioso porque la psicóloga Bliuma se interesó al observar como un camarero era capaz de recordar fácilmente una larga lista de los pedidos pendientes y sin embargo difícilmente recordaba los platos que acababa de servir. En el año 27, publicó un estudio acerca de este fenómeno y posteriormente ya tomaría su nombre.

Para realizar dicho estudio tomó cierto grupo de sujetos que debían de efectuar una serie de 18 a 21 tareas sucesivamente. Eran las tareas interrumpidas y estructuradas las que los sujetos evocaban después con más fuerza. Las tareas de características inestructuradas se perdían a menudo sin dejar ninguna huella en la memoria.

El efecto Zeigárnik se basa en las motivaciones de recompensa que conlleva la terminación de una tarea, es por eso que tienes que aprender cada día a hacer aquello que menos te apetece, o sea, empieza siempre por aquello inacabado porque va a consumir muchísimos más recuerdos, muchos más recursos de tu cerebro simplemente el estar pensando que tienes un montón de trabajo, de tareas inacabadas.

Es fundamental para no procrastinar que siempre que tengas la intención de hacer algo, inmediatamente te pongas en acción para hacerlo. La intención y la acción están involucradas en sistemas cerebrales diferentes y por eso muchas veces no concretamos nuestras tareas. Hablar de los problemas de productividad en el trabajo

La octava: La gestión del estrés.

El estrés es el vitriolo, es ácido para tu cerebro, El estrés te decrementa la atención, la concentración, el razonamiento, la memoria y también tu toma de decisiones. El estrés aparte, se centra y se ceba en los dos sistemas fundamentales de acción de tu cerebro que son el límbico y el reptil, recuerda que son los sistemas que normalmente trabajan gratis para ti a una velocidad astronómica de procesamientos y si esos sistemas están estresados te van a entregar ideas nefastas.

El estrés aparte es que responde al sistema nervioso autónomo, genera lo que se llama un nivel arousal inadecuado.

El nivel arousal hace referencia al nivel de alerta y de activación que tienes cuando estás realizando una tarea y el tener un nivel arousal correcto, focalizado, concreto, conocido, es fundamental para realizar tu trabajo.

Podríamos decir que existen como dos tipos de estrés, uno positivo y uno negativo.

El positivo o eutrés es ese estrés que tú tienes, esa ilusión, esa fuerza, es bueno tener este estrés, ha sido una ventaja evolutiva. Lo que no podemos hacer es centrarnos simplemente en un estrés negativo.

Aparte del eutrés y el negativo, podríamos hablar de otros dos tipos de estrés que sería el estrés adaptativo y el estrés de supervivencia.

El estrés adaptativo es fundamental, es la capacidad que tiene tu cerebro de adaptarse a nuevas situaciones, es enriquecedor, no tiene nada de malo, lo que pasa es que muchas veces como el estrés está asociado a tu cerebro reptil y éste no distingue lo que imaginas de lo que ves o de lo que estás viviendo realmente, porque cuando tu imaginas cosas, él cree que es real, piensa que él lo está viviendo.

A veces utilizamos el estrés defensivo o de supervivencia para resolver las microgestiones de nuestro vivir cada día, lo que no puedes hacer es utilizar ese estrés defensivo que lo hemos utilizado primitivamente cuando teníamos que salir corriendo de un depredador, pero ya no estamos viviendo en una jungla en la que nos persigue un león, no hay que utilizar ese estrés, que nos ha sido muy útil y que es una ventaja evolutiva porque nos ha salvado y nos ha llevado hasta aquí defendiéndonos de depredadores mucho más fuertes muscularmente que el ser humano.

De lo que se trata es que enfoques correctamente el estrés, ya que estás utilizando ese estrés defensivo en vez de utilizar el adaptativo para tomar pequeñas decisiones del vivir cada día. Hay que buscar esas pequeñas fuentes y obsérvate el estrés que tienes cotidianamente.

Te voy a contar mi pequeña historia con el juego Apalabrados.

Tengo unos cuantos cuñados que estamos enzarzados a ver quién gana a quién con Apalabrados. Para quién no conozca el juego Apalabrados, vas teniendo unos retos que vas jugando con distintos jugadores para completar palabras utilizando 7 letras, sería algo muy similar al Scrable, y vas construyendo palabras como en un crucigrama.

Ahí localicé un estresor que me llamó la atención porque como siempre he sido muy competitivo me gustaba tener una estadística inmediata de las cómo habían ido las 10 últimas partidas.

Si vas jugando a Apalabrados siempre te guardan los 10 últimos resultados y vas viendo si has ganado o perdido esa partida y por cuantos puntos.

A mí siempre me gustaba mantener esas 10 ultimas partidas a un 80% como mínimo de éxito y os puedo asegurar que el jugar a Apalabrados cuando veía que iba a perder una partida, me creaba un estrés terrible porque al final retrasaba el final de esa partida para intentar ganar otra para que nunca bajara de ese 80% de éxitos que me había autoimpuesto.

Llegó un momento que en realidad me estaba dando cuenta que no estaba disfrutando del juego porque me generaba un estrés adicional absolutamente innecesario pero que mi cerebro lo estaba viviendo como un estrés defensivo, ese estrés donde se estaban activando montones de funciones hormonales para salir corriendo de ese león, de ese depredador.

Una vez localizado el estresor, lo único que hice es determinar que a partir de ese día iba a borrar todas las partidas anteriores, nunca iba a saber cuántas partidas acumuladas había ganado, no tenía ya ese porcentaje, te puedo asegurar que desde el día que empecé a hacerlo volví a disfrutar otra vez del juego.

Por eso que busca, localiza todos tus estresores, pásalos a un papel, focalízalos y empieza a gestionar ese estrés de la forma adecuada. La meditación además te va a ayudar como un efecto sobrevenido porque ayuda a bajar los niveles de ansiedad que son precisamente los que derivan en procesos de estrés.

La práctica para esta semana va a ser empezar a cambiar la estructura de tu cerebro con estas 8 pautas, recuerda, empieza a meditar, haz ejercicio físico todos los días, esfuérzate en dormir correctamente, viaja, cambia tus hábitos diarios, visualiza y gestiona todas las drogas que estés tomando, ten cuidado con el alcohol, ten cuidado con el tabaco, tendremos también que vencer a nuestra procrastinación y por supuesto recuerda que todos los días tienes que aprender algo nuevo y por ultimo aprende a distinguir tu estrés adaptativo de tu estrés defensivo, gestiónalo correctamente y utiliza simplemente para tu vida cotidiana el adaptativo, que es el que tú necesitas.

Te deseo que te esfuerces lo suficiente para que en los próximos días vayas poco a poco fortaleciendo tus redes neuronales, ten en cuenta que la importancia que tiene el aprendizaje no es el dato, el dato, información la tienes en Google, la tienes en internet, lo importante del proceso de aprendizaje es la transformación a la que vas a someter a tu cerebro, vas a conseguir dominarlo, vas a conseguir estructurarlo para que a partir de aquí podamos empezar a construir un neuroentrenamiento de ventas adecuado.

Sirve absolutamente para nada el que conozcas argumentos, técnicas de neuromarketing, entrenamiento de neuroventas, si no has neuroentrenado previamente a tu cerebro.

 

 

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